Este es uno de nuestros programas

LAS VACUNAS







En los tiempos en que vivimos hay varias palabras que hemos aprendido a utilizar en cualquier conversación: coronavirus, confinamiento y vacuna. En cualquier medio de comunicación escuchamos debates sobre ellas, pero también deben de hablarse de ellas en los centros educativos. La actitud responsable frente a la situación mundial de la pandemia, es educacional y debe crecer también en las escuelas y los institutos.

Es necesario no solo llevar a rajatabla el protocolo covid, sino hablar, enseñar y documentar acerca de ellos al alumnado dependiendo del nivel y de la edad. Quizás tendríamos menos población irresponsable y analfabeta sobre los hechos que nos están ocurriendo.

Uno de los casos más necesarios sería dar a conocer qué significó el descubrimiento de la primera vacuna y cuántas muertes y padecimientos han evitado todas las vacunas que se desarrollaron después de la viruela, la polio, el sarampión, la rubeola, las paperas etc.

            Hoy hablarles a los niños y niñas de las vacunas en las clases es educarles en salud y a día de hoy es aún más necesario.

Hemos tenido el placer de escuchar a Teodoro Izquierdo Díaz, Médico del Equipo del EOE de Gerena (Sevilla).

“La vacuna es una herramienta que nos sirve para prevenir. Prevenir supone que si te vacunas estarás preparado para no padecer una enfermedad; o al menos si la padeces será con los síntomas más tenues. Las vacunas lo que hacen es producir la enfermedad pero a una mínima escala; Si tengo una enfermedad que la produce un virus, como el sarampión, lo que hago es introducir en tu cuerpo una sustancia que llevaría un virus atenuado  y el cuerpo es el que actúa produciendo sus anticuerpos, sus elementos de defensa. Pone en marcha todo el mecanismo de inmunización  que hace que el día hipotético que te llegue ese virus, ya tienes el mecanismo de defensa frente a ese virus.

El uso de las vacunas a nivel mundial ha hecho que desaparezcan enfermedades como por ejemplo la viruela, que era una enfermedad pandémica y se llevaba por delante a muchísimas personas. La poliomielitis es otra enfermedad que está casi erradicada porque son vacunas obligatorias.

En los centros escolares, cuando empieza el curso en las primeras reuniones con el claustro decimos que los niños tienen que estar vacunados, y tener en el expediente una copia de la cartilla, pero eso no es obligatorio.

En la escuela lo trato con los niños, primero hablándoles de los contagios con las toses y después les hablo de que a través de una prevención con una vacuna también te puedes ir preparando para no contagiarte cada vez que te tosan. Lo enlacé con unas imágenes que yo tenía de un viaje a Tailandia y de los niños que se veían por las calles y lo uní a un cuento “El espíritu de la gran fiebre de Rosa Pardina”, que precisamente trata de un poblado que tenía la amenaza de La gran fiebre que cada año se llevaba a un niño del poblado y que gracias a la búsqueda de un remedio encontraron la vacuna para todos.

Lo que yo pretendo con los niños es sensibilizarlos; la idea es que vayan captando que las vacunas existen de toda la vida, y las enfermedades también existen, por lo tanto habrá que prevenirlas.


 

TIEMPOS DIFÍCILES

 


Se nos está haciendo largo el tiempo de trabajar con dificultades, con palos en las ruedas, empezamos a cansarnos de tener que tirar de un peso aun más pesado que antes. La sociedad clama porque llegue la solución que ponga fin a la pandemia y por supuesto todos los que están relacionados con la Educación también.   Durante una larga temporada  a los centros educativos les está tocando vivir tiempos con muchas dificultades, teniendo que sobreponer el trabajo saludable al trabajo ilusionante de la cooperación y del estimulo cercano.

El miedo al contagio está presente entre el profesorado pero también en las familias que empiezan a valorar la posibilidad del absentismo de sus hijos a la menor noticia de contagio, o de un positivo en Covid.

Aunque no demos positivo, todo está contagiado por el coronavirus, nuestras relaciones, nuestro trabajo o nuestra economía.

En nuestro programa seguimos interesados en mostrar cómo se manifiesta esta pandemia en los diferentes colectivos del Sistema Educativo Andaluz y por ello esta tarde les traemos nuevas voces, nuevos ángulos y puntos de vista.

Hoy hemos tenido la visita  dos buenos amigos del programa.

José Mª Pérez Jiménez, Inspector.

Pedro García Ballesteros, Inspector, miembro fundador de REDES

“Ha habido una primera fase desde que nos confinamos en Marzo, en la que hemos teletrabajado. Nuestros medios de comunicación con los centros han sido telefónicos, por correos electrónicos y las reuniones todas telemáticas hasta final de Julio, e incluso durante el verano porque ha sido un verano muy intenso; esto lo tienen que saber los oyentes. Ha sido un verano en el que los profesores y los equipos directivos de los centros han trabajado todo el verano. Este año no ha habido vacaciones para ellos y para nosotros tampoco; yo recuerdo haber tenido reuniones con directores de centro en Agosto cuando se estaban elaborando los famosos protocolos Covid. Esta sería la primera fase del teletrabajo y desde la incorporación en Septiembre hay una cierta normalización. Nos incorporamos a los despachos y a la vez hemos empezado a visitar centros con los protocolos de los centros y estamos teniendo un mayor contacto con la realidad. Pero es verdad que el desempeño de nuestras tareas no está siendo igual que en la normalidad”. (J. Mª Pérez)

“Yo he defendido siempre que el trabajo de los inspectores está en los centros, no en los despachos, en los centros, en las aulas y en patearse los centros. Ese es un modelo de inspección imposibilitado por las actuales circunstancias. A lo que se tendrían que dedicar mayormente los inspectores en las visitas a los centros de quienes las hacen , es fundamentalmente a supervisar, apoyar, asesorar a todo ese alumnado no vulnerable, sino que se le ha vulnerado el derecho a la educación, en condiciones de igualdad; ¿Cómo rescatarlo, cómo hacerlo volver a la escuela, cómo esa brecha de desigualdad que no deja de agrandarse y esta pandemia la está empeorando, incluso con la semipresencialidad se está agrandando. Un inspector de un derecho público como es la Educación, casi a lo único que se debería dedicar, es a salvar a ese alumnado para que vuelva a la escuela en condiciones de igualdad y que su derecho a la educación se vulnere lo menos posible”. (P. García)