Este es uno de nuestros programas


HOMENAJE


 


DOCENTES Y PANDEMIA


Cada nueva temporada Puerta Abierta celebra el Dia del Docente haciendo su particular Homenaje  a todos ellos,  utilizando los recuerdos de nuestros invitados e invitadas. Ellos nos hablan de sus docentes y también por sus edades reflejan como eran las relaciones entre maestro y alumno en las distintas épocas.

Ese maestro o maestra de antaño que daba clases todas las horas, que enseñaba de todo y dejaba una marca para siempre. Los docentes posteriores se afanaron por actualizarse para el reto que representaban las nuevas leyes, fueron poco a poco diferenciando las materias y separando unos conocimientos de otros. Hasta los más recientes que entienden el aprendizaje como una actitud frente a los nuevos conocimientos.  Entre todos estos docentes se encuentra el nuestro el que recordamos siempre, aunque seamos mayores.

Además de todos los valores que expresan nuestros invitados queremos reflejar en nuestro programa otros valores que se desarrollan cuando las circunstancias obligan.

La pandemia por coronavirus, que obligó a mantener los centros educativos cerrados, ha puesto a prueba a todos y todas las docentes teniendo que aprender a enseñar de otra forma, para la mayoría desconocida. ¿Cómo dar clases a través de aplicaciones que antes no habían siquiera escuchado hablar?

Fue el momento de la renovación de las técnicas aprendidas el siglo pasado por otras en las que, ahora sí, se utilizaban las Nuevas tecnologías aunque eso supusiera dedicar

muchas horas para preparar los temas y evaluar la respuesta del alumnado.

En este repaso por los meses de confinamiento para los centros educativos, recordamos a un colectivo que no es docente pero se vio en la necesidad de entender a manejar los programas educativos. Se vio en la necesidad de tener que explicar a sus hijas e hijos muchas materias que desconocía. Se vio en la necesidad de asumir el papel de docente, no estando preparado para ello.

Las familias se vieron de pronto afectadas según su nivel económico, su nivel cultural y su situación laboral.  De pronto las familias se vieron en la necesidad de disponer de móviles, ordenadores, impresoras si querían que sus hijos no perdieran clases pero un grupo importante no disponía de una economía que se lo permitiera. Junto a esta necesidad surgió la inesperada tarea de ayudar en las tareas para lo que muchas familias no tenían formación  ni tiempo en casa si podían teletrabajar.

En la dificultad se acrecienta la desigualdad.

Los recuerdos de nuestros invitados no hacen mención al tiempo de confinamiento porque fueron tomados antes, pero nosotros queremos hacer el homenaje a todos y todas aquellos que han traducido a positivas las dificultades de enseñar a distancia,  inundando las redes sociales con los materiales de trabajo elaborados poniéndolos en común para  facilitar la labor de los compañeros. Sus ideas exitosas han llegado mucho más allá de grupo y han sido beneficiosas para el alumnado de todas partes.

De pronto se despertó el interés por preguntar, leer y aprender todo lo que se ponía  o se discutía en las redes

En la dificultad crece la creatividad.

¡Hagan juegos!



Desde los primeros meses de los bebés observamos el disfrute que sienten antes los movimientos de manos o de pies, y desde que se ha reconocido como factor importante en los aprendizajes básicos, se han generalizado los juguetes que lo estimulen al juego. Así reconocen sonidos, movimientos, sabores, gestos, olores y objetos. Empiezan a reconocer lo que les rodea. Al cumplir 2 o 3 años, lo que les rodea se amplía a otros espacios más grandes, con más personas y objetos que les permiten la autonomía motórica, y con ella la posibilidad de escoger o usar juguetes sencillos con los que explorar el espacio y a sus habitantes.  El contacto con sus iguales les permite reconocer su esquema corporal y sus capacidades.
            Del juego sensorial al motórico, y de éste al simbólico, en el que reproducen las actividades y costumbres del entorno que le rodea, su familia u otras actividades como ir al médico o las clases. El juego simbólico les permite entender mejor las relaciones familiares y van colocando en el lugar que perciben a las personas con las que se relacionan.
            A partir de este tipo de juego los niños y niñas pueden jugar solos pero buscan el pequeño grupo y la competición. Son juegos con reglas, motorícos o de mesa. Jugamos para quedar en una buena posición, jugamos en equipos, jugamos para ganar. De todos estos juegos se aprenden conceptos, la rapidez, la coordinación, el entendimiento, el compañerismo y crea el sentimiento de la amistad.
            Desde hace más de una década, los juegos desde los más pequeños a los adolescentes han variado, ha entrado a formar parte de la familia el juguete digital que nos convierte en mirones de una pantalla. También se aprende, pero el aprendizaje no tiene que ver con lo que nos rodea sino con la fantasía creada por otros.
¿Se puede volver a juegos que tienen que ver con la manera de socializarnos?

Invitado: Javier Medina, psicopedagogo y técnico de Bosco Global
            “Tenemos en marcha un proyecto que se está realizando en distintas instituciones educativas, no solo en centros escolares sino en otros centros de internamiento de menores, con ayuntamientos y con algunas asociaciones.
            La idea del proyecto es por un lado fomentar que el juego sea un elemento de aprendizaje, y por otro que sea un elemento social y de colaboración. La característica más significativa que tiene el proyecto es que por un lado están los centros makers (constructores) que son chicos y chicas desde sexto de Primaria y algunos grupos de Secundaria que están construyendo juegos que son juegos de mesa, de cartas o de tablero y otros centros que son los gamers (jugadores) que van a poner en práctica estos juegos.
            Este proyecto se centra en que a través de estos juegos trabajen la conciencia social, equidad de género, sostenibilidad medioambiental o los derechos humanos, hay mecánicas colaborativas que no siempre es competitiva, por ejemplo el Janabi, en el que se juega con las cartas de los demás.
            Los makers son mayores de doce años porque para hacer un juego que tenga un contenido de fondo, primero tienen que haber trabajado, por ejemplo los derechos humanos. Pero algunos están haciendo juegos para niños de menos edad, por ejemplo de tercero de Primaria.
            Los coordinadores de estos makers es un grupo de profesorado que estaban interesado en este proyecto tuvieron una formación de elementos de gamificación con una asociación que se llama Mentes Exagonadas y son especialistas en juegos”. (J. Medina) 

El juego también tiene que ser divertido, si no, no es un juego.