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La Inserción laboral de la F.P.

La Formación Profesional ha ido pasando de ser una formación para los que no querían seguir estudiando años atrás, a ser una de las soluciones más demandadas por el alumnado. Eso es debido al gran apoyo recibido por las administraciones públicas para ofrecer profesionales especializados a las empresas. Esta salida constituye una gran solución para un alumnado que adquiere una excelente formación y ve una puerta abierta a su futuro.

Esto no tendría demasiado atractivo si no se consiguiera hacer prácticas en las empresas porque esto les hace acercarse a una experiencia real y tener una visión sobre su futuro más realista.

Tiene tanto éxito esta Formación que en algunas especialidades, son las empresas las que esperan la terminación de los cursos para contratarles obteniendo con ello cifras record de inserción laboral con los nuevos perfiles que demandan las empresas.

Nos acompañan:

Juan Luis Aguirre Barco, director del IES Politécnico de Sevilla.

Jorge Torres, manager de la delegación Andaluza de EZSA  Sanidad

Pedro Arias Silgo, Ex director del IES A. Einstein, y  miembro de la Asociación de directores de Andalucía, ADIAN.

“En todos los centros donde conviven la ESO, Bachillerato y la Formación Profesional el alumnado conoce de una forma más cercana el camino de la FP como un camino alternativo que no te limita, es una inserción laboral de forma inmediata sino que yo puedo continuar mi carrera académica incluso con inserción laboral a la par si soy capaz de ello. Una alumna que tuvimos en Soldadura, terminó el Grado medio y después  el grado Superior de Construcciones Metálicas y después pasó a la Universidad haciendo  su Ingeniería de la Energía. Quien emprende ese camino a través de la Formación Profesional, sin ser alumnos brillantes en la FP cuando emprenden la formación universitaria tienen un éxito del cien por cien porque tienen otro prisma. Nosotros (los de mi quinta) estudiábamos COU (y también ahora se sigue estudiando) con el objetivo de  que el mundo laboral sería cuando finalizara la formación universitaria. El que emprende el camino de la FP ya va con 500 o 700 horas en empresa, ha cotizado la Seguridad Social, sabe lo que es hacer un curriculum, conoce el Estatuto de los trabajadores. Desde el primer día en la FP el aprendizaje es práctico total y cuando se incorporan a la universidad ya conocen el mundo laboral y a todo lo que está en la Universidad le va a buscar un aprendizaje práctico” (J.L. Aguirre)

“Yo soy un claro ejemplo de lo que es decir yo quiero estudiar esto porque no quiero estudiar la formación reglada del Bachiller y carrera universitaria. Yo quería trabajar y decidí hacer un  Ciclo formativo de Grado Superior que se llama Salud Ambiental y en el momento en el que empecé me enamoró. No solo por el tipo de formación sino por el rango de conocimiento más específico o las Prácticas que se realizan en el propio centro educativo que te hace que esa estrechez de miras de lo que entiendes por estudio se abra un poco más. Yo quería una salida laboral y esto eran solo dos años con la posibilidad de incorporarte al mundo laboral. Es un concepto erróneo pensar que la Formación Profesional es para gente que no sirve para estudiar porque esta es la mejor formación que hay pero también es verdad que sirve mucho de puente porque esos estudios te capacitan para estudios superiores universitarios con una apertura de miras que no la tienes cuando estás estudiando la ESO” (J. Torres)

“La red de centros de la Formación Profesional se ha configurado cuando ésta pasa a formar parte del Sistema Educativo con la LGE de 1970. Entonces se conforman una serie de Institutos de F.P. que surgen para cumplir con el mandato de la ley como son el Politécnico de Sevilla o el Albert Einstein. En ese momento se hace una configuración de unas enseñanzas que la ley contemplaba. Las enseñanzas se agrupaban por ramas profesionales que venían de la antigua FP y ahora se agrupan por familias profesionales. Luego se han ido incorporando a los centros que ya tenían determinadas familias los ciclos que han ido apareciendo nuevos por ejemplo en la rama de Sanidad han aparecido ciclos nuevos como pueden ser Radioterapia o Imagen para el Diagnóstico o Medicina Nuclear” (P. Arias)

 

El habla de Sevilla

 


De forma general y desde hace muchos años ha sido considerado que desde Despeñaperros para abajo,  los andaluces y andaluzas hablamos mal. ¿Quiénes lo dicen? ¿Los del norte? ¿O los del sur? Y cuáles son esas diferencias que notamos?

            De la misma forma, esa peculiaridad del habla andaluza suele ser sinónimo de graciosa, para el resto del país. ¿En qué estriba el sentido de lo gracioso? ¿Lo espontáneo, lo familiar, lo breve?

            El habla es una seña de identidad de un pueblo o agrupación de personas que tiene que ver con un tipo de vivencias ancestrales que se van transmitiendo y, a la vez, con el tiempo, se van modificando. El habla de una región forma parte de su cultura y para valorarla se hace necesario conocer esos vocablos  y sonidos que la identifican y la hacen reconocible.

            Podríamos hablar de cualquier región española y encontraríamos las diferencias, o podríamos hablar del andaluz como algo genérico, aunque de Despeñaperros para arriba puedan considerar que se habla igual, la región andaluza es muy extensa y da lugar a variaciones desde un extremo al otro.

Esta tarde vamos a centrarnos en un grupo más reducido: el andaluz que se habla en Sevilla. ¿Qué sonidos son los que lo caracterizan?

 Este es el objeto de estudio por parte de un grupo de Departamento de Lengua Española y Lingüística que la US.

Invitada: Juana  Santana Marrero. Juana es Profesora Titular del

Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura de la US.

Es Responsable del  grupo de investigación: Sociolingüística Andaluza: Estudio Sociolingüístico del Habla de Sevilla desde el año 2013.  

“La sociolingüística es la conexión entre el uso de la lengua y los rasgos sociales de los hablantes. No hablamos de la misma manera o la forma de hablar que nos identifica varía dependiendo de los parámetros que utilizamos habitualmente en sociolingüística para medir su variación  que son el sexo, la edad, el nivel educativo de los hablantes. En nuestras investigaciones nos ocupamos, por un lado, de estudiar en qué medida la forma de hablar está relacionada con esos parámetros sociales y, por otro lado, también hay otra rama que estudia las creencias y las actitudes, es decir, cómo valoramos un hecho lingüístico o cómo valoramos una forma de hablar y en qué medida esa opinión está condicionada por los rasgos sociales del hablante.

Desde un punto de vista estrictamente lingüístico, ninguna forma de hablar es mejor que otra. Son formas distintas de comunicarse, pero eso no entraña una distinta valoración. Somos seres humanos y la lengua es la principal herramienta con la que nos comunicamos a diario. Por eso no es de extrañar que se generen creencias e impresiones subjetivas y es habitual que por criterios extralingüísticos, como por ejemplo el uso que se le da a una variedad dialectal en situaciones más o menos formales, o si tiene una trayectoria histórica mas o menos relevante asociadas a gobiernos o a personalidades de poder, que hacen que se vaya generando la idea de que una forma de hablar es mejor que otra pero en el fondo son soluciones diferentes  para decir lo mismo dentro de una lengua.

 El prestigio lingüístico y eso tiene que ver con la trayectoria o la consideración, por factores extralingüísticos, que tiene una forma de hablar” (J. Santana)