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Móviles y Adolescentes





Desde el asombro con el que se veían los primeros teléfonos portátiles a los súper últimos modelos de móviles, no ha pasado tanto tiempo. Cada poco tiempo, las más importantes marcas, nos vuelven a sorprender con avances tecnológicos a los que parecía no se iba a llegar nunca. 


            Colateralmente, mentes  privilegiadas crean nuevos tipos de redes en los que la ciudadanía global entramos sin ningún pudor ni temor como una forma de relación extraña, con personas desconocidas, de cualquier lugar del mundo.
            Y por último, cualquier empresa o grupo de comunicación nos anima a acceder a sus ofertas, ya sean de información, de ocio, de investigación, de comercio, etc. poniendo a nuestros servicios aplicaciones con los que hacer más sencillo el contacto y la comunicación.
            Los móviles son auténticos ordenadores portátiles y con ellos no hay barreras para una comunicación prácticamente universal.
            Esto ocurre en todo el planeta, con algunas excepciones de no tener acceso a las líneas telefónicas de transmisión, pero hay una  franja de población que son los adolescentes, en los que queremos fijarnos esta tarde.  Ellos llevan el uso de los móviles hasta producirse el aislamiento del entorno, los manejan con rapidez, comprenden de forma intuitiva cualquier novedad y lo sienten como si formara parte de su cuerpo o intelecto.
Esta tarde para hablar de Móviles y adolescentes tenemos un invitado que investigó sobre ello en su Tesis Doctoral, el Dr. Samuel Crespo.
Inspector de Educación, Doctor en Psicología, Ingeniero Informático y profesor de Informática. Community Manager.
S.C. –“La familia es la puerta de entrada a ese uso (del móvil). Una puerta de entrada basada en la comunicación, en la inmediatez y en una seguridad. Ésto, de forma sesgada, sin una formación y sin una concienciación, tanto del niño como de la familia tiene una carga potencialmente grande, porque el problema no es que empiece con doce años, el problema es que antes de que tenga un móvil propio, los niños crecen directamente con una pantalla enfrente desde que tienen uno o dos años porque para entretenerlos les damos un móvil.
            La Asociación Pediátrica Canadiense establece que de 0 a 2 años, el niño no debería tener ningún contacto con ninguna pantalla; de 2 a 5 años, máximo una hora;
            El problema de la adolescencia empieza mucho antes. Cuando llega el niño a la adolescencia, con la introducción del móvil por la familia sin una concienciación previa  pero con el hábito de estar delante de la pantalla desde pocos años, se ha metido en un círculo vicioso de recompensa cerebral a un ritmo que es muy diferente de la realidad con una serie de cambios de pantallas, de colores y sonidos a una velocidad grande, que le genera una fascinación por eso que estaba viendo. Este círculo de recompensa fabrica la hormona de la dopamina con lo cual el niño está fascinado ante un ritmo que es irreal.
Pero los mecanismos cerebrales que activan son mecanismos pasivos, no tiene una atención activa, él no lo controla, no tiene una intencionalidad en lo que está viendo. 
¿Qué pasa cuando el niño está habituado durante muchas horas con cuatro, cinco o seis años?
            El niño está acostumbrado a esa fascinación pasiva y a un ritmo, lo que hace que cuando necesitamos que el niño esté atento a una realidad mucho más lenta, el niño necesita esa dopamina a la que ha estado acostumbrado su cerebro y al no tener ese aliciente le cuesta mucho mantener la atención con lo cual uno de los problemas educativos que tiene hoy Primaria pero especialmente Secundaria es la Crisis de la Atención. El profesorado, cada vez más, tiene que ser conocedor de cómo educar la atención porque la materia prima con la que trabajamos tiene una sobreexposición a la pantalla que excita la atención de forma pasiva.
Ese es el problema con el que se encuentran los niños en la adolescencia y que entran por las familias con la excusa de la comunicación sin una formación adecuada”

             Las nuevas tecnologías nos permiten acceder a otro tipo de enseñanza, los móviles nos permiten otro tipo de aprendizaje,  pero necesitamos el control sobre ellos para que también puedan ser educativos.
¡Hasta la semana que viene! ¡Sean educados!

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