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¡¡FELIZ NAVIDAD!!


Hay fechas en el año que se llenan de significado, y en la que todos respiramos el mismo fervor casi siempre alimentados por las casas comerciales. Así nos sentimos para celebrar el día de los Enamorados o Haloween. Eso mismo pasa en la celebración de la Navidad, con la diferencia que el espacio de tiempo se alarga un poco más porque juntamos Nochevieja y Reyes y el arco de las edades que se cubren va desde los mayores a los pequeños.
            Estos días, los medios comunicación y la publicidad,  nos enseñan que tenemos que sonreír más a nuestros vecinos, o compañeros, hay que llamar a amistades que hace tiempo que no vemos, tenemos que hacer regalos y por lo tanto hay que comprar más y también que la mejor manera de expresarlo parece institucionalizado que tiene que ser a través de una comida.
            Hay también quienes no desean celebrar nada y salen del mundo comercial en el que se desenvuelve todos estos días navideños aunque algunos y algunas sucumban ante otra gran fiesta de consumo como es la Nochevieja.
            Y por último el broche final de los Reyes Magos, festividad originalmente para los niños de la casa que se veían sorprendidos y que en nuestros días se ha convertido en una fiesta del regalo para todas y todos.
Un año más llega la Navidad y hoy se convierte en nuestro invitada. Puerta Abierta reflexiona sobre el posible significado del saludo que tanto repetiremos en estos próximos días.
Feliz:
            A veces con tantas felicitaciones se nos escapa el significado de lo que estamos  deseando.
            La felicidad, es un sentimiento efímero, es un instante y es íntimo. Estar alegre no siempre es sinónimo de ser feliz. Podemos estar en una reunión pasándolo bien, y estamos alegres pero ser feliz es otro verbo. No es lo mismo ser que estar. Ser feliz es ser consciente de lo que sentimos, y por qué lo sentimos. No es el dinero, ni la fiesta con amigos, ni la presencia de la familia, es sentirnos plenos, y capaces de dar a los demás parte de lo que tenemos. En el compartir hay un buen porcentaje del sentimiento de la Felicidad. Compartamos un poco de pan, una sonrisa o un poco de tiempo con los que lo necesitan.
Navidad se escribe con N
La N del No de las mujeres que sufren violencia por parte de los hombres. Del NO a las niñas que son vendidas por la pobreza de sus familias; del No a niñas que sufren ablación de sus genitales, porque los hombres de su sociedad quieren el cuerpo de la mujer para un único fin; del No a las niñas, con pocos años, casadas con hombres mayores, de niñas obligadas a parir después de ser violadas, la Navidad tiene que ser un No enorme a todo ese dolor y la enorme injusticia y abuso sobre las niñas en todas partes del mundo.
Navidad se escribe con A.
            Con la A de acogida. No en vano de eso nos habla el nacimiento de Jesús. Sus padres no fueron acogidos en Belén. Ante el hambre, ante el frío, ante la eventualidad del parto. Así como las personas que llegan a los barcos y éstos no son acogidos en ningún puerto. Da igual si están enfermos, si van a parir, si tienen frío. No hay posada para ellos. Pero la Navidad se escribe con A de acogida, de generosidad.
Navidad se escribe con V. Con la V de Vida
            Navidad es la apócope de la palabra Natividad, que significa “nacimiento”. Celebremos en estos días y todo el año la vida, el nacimiento de niños y niñas, pero también la vida de todos los seres vivos que conviven con nosotros. El cuidado del planeta, el cuidado de nuestros mares y de los seres que lo habitan. El de nuestra atmósfera y los seres que la necesitan para vivir con salud. La vida de nuestros campos, de nuestros bosques, de nuestros ríos. Esa es la vida que nos hace estar vivos. Navidad se escribe con V de vida.
Navidad se escribe con I. Con la I de igualdad
            Con la I de igualdad para todos las personas. Los que llegan a nuestras costas, los que tienen diferente color de piel, los que tienen otras creencias…
            Igualdad de derechos para vivir de forma honesta, una vivienda, un trabajo.
            No hay personas de primera clase, de segunda o de tercera categoría,  todos somos personas todos estamos incluidos en la I de iguales. No podemos decir Navidad no si falta la I  de igualdad.
Navidad se escribe con D. Con la D del Deseo.
            En las felicitaciones de estos días la palabra Deseo está presente en un 90% de casos. Todos nos deseamos felicidad, que se cumplan nuestros deseos, y que aquello que necesitamos se nos dé. En la mayoría de las ocasiones nuestros deseos tienen que ver con la mejora de la situación en la que vivimos o viven nuestros seres más cercanos.  Ojalá que nuestros deseos sean cada vez menores, porque las necesidades se van haciendo más pequeñas.
Con la A de Alegría, con la A de Amistad.
            Es evidente que en esta época las reuniones de amigas y amigos, de compañeros de empresa, nos llena de alegría porque refuerza la idea de la amistad como un sentimiento que une en determinados momentos de consumo. Aunque a veces la alegría de la reunión solo queda en unos saludos más o menos calurosos y en ocasiones efímeros. La amistad se nutre de la empatía, y para ello tenemos que escuchar al otro. ¿Es lo que hacemos entre tanta algarabía?
Navidad se escribe con otra D, la D de Dios.
            A tan alto concepto es difícil de llegar. No hagamos de Dios una figura humana,  que siente, que padece, que castiga o premia. Acaso no hemos fabricado dioses de todo tipo desde que el hombre comenzó a plantearse su existencia. Actuemos en la Tierra  como los pequeños seres que somos dentro de un universo infinito.
Coloquemos a Dios en nuestro interior y Dios estará con nosotros.
Una vez acabado todos los significados que hemos ido desgranando acerca de la Navidad, ahora sí y de todo corazón os deseamos:
Que la Navidad entre en nuestros corazones y eso nos hará felices.


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