¡Qué
fácil es hoy escuchar a cualquier familia con hijos que alguno de ellos
estudian la Educación Secundaria Obligatoria! Lo que vulgarmente llamamos la
ESO.
La
sociedad actual goza de una educación obligatoria hasta los 16 años y lo
tenemos tan normalizado que es difícil que nos planteemos la posibilidad de que
no fuera así. Quizás no sabemos desde cuando es esto posible ni qué era lo que
sucedía antes de que existiera una ley.
En
la actualidad en la ciudad de Sevilla hay 63 centros públicos que imparten
Educación Secundaria a los que se pueden añadir los centros concertados. La obligatoriedad de la
enseñanza ha hecho necesaria la construcción de centros en todas las barriadas
para facilitar el acceso de toda la población. Las parejas con hijos o hijas
jóvenes, ya estudiaron en Institutos, o incluso, se conocieron allí. Nada nos
hace pensar que en situaciones anteriores los que estudiaban bachillerato tuvieran
que andar bastante o coger el tranvía para llegar al instituto, y desde luego
tampoco imaginar qué sucedía si no
hubiera ningún centro donde poder estudiar más allá de la Primera Enseñanza.
Conocer
el pasado nos permite comprender el presente y prepararnos para el futuro. Por
eso esta tarde abrimos la puerta a la historia, la historia del primer
Instituto de Segunda Enseñanza en Sevilla, sin duda unida a la historia de esta
misma ciudad.
Invitado: Agustín Guerra Bermejo, catedrático de Matemáticas en el
Instituto San Isidoro y director del mismo durante 7 años. Con posterioridad
ejerció de Inspector de Educación. Autor
del Anuario del Instituto San Isidoro 1845 – 2020.
“En 1845 se crearon en cada Universidad de España un Instituto
para homologar a los alumnos que entraban en la facultad y darles el paso
definitivo a los estudios universitarios y esos institutos dependían en todo y
eran una institución interna de la Universidad. De hecho al rector se le tenía
como director o jefe como le llamaban entonces. Donde no había Universidad sí se fueron creando institutos
provinciales casi simultáneamente pero el Instituto San Isidoro era Instituto
universitario y estaba en la calle Laraña hasta aproximadamente 1950 cuando
empezaron a trasladarse algunas dependencias a la Fábrica de Tabacos.
Los institutos universitarios no duraron mucho tiempo porque
parece que las universidades al tener una institución que no era puramente
universitaria, puede ser por falta de espacio, ya que en 1845 se crearon los
ocho institutos universitarios uno en cada distrito que existía, hasta 1859 que salieron unas Disposiciones Oficiales que separaron los institutos de las
universidades y estos fueron saliendo de la universidad, pero el Instituto San
Isidoro no encontró ningún sitio y se quedó en la calle Laraña hasta unos años
después en 1867. De allí se fue al edificio actual que lo había ocupado la
Escuela Industrial Sevillana que luego desapareció pero que es el germen de la
Escuela de Ingenieros.
En 1859 se nombra exactamente a un director con el cargo de tal,
un vicedirector y un secretario porque antes todas las funciones, sobre todo
las de secretaria se realizaban por la universidad. Este es el motivo por el
que parte de la documentación del instituto se quedó en la universidad y expedientes como el caso del de Aníbal González que aunque el reconoció que había sido
alumno del Instituto no se encuentra y otros casos más como es el de Bécquer que tampoco
existe aunque Bécquer con doce años escribió Oda a la muerte de Alberto Lista
que había sido Rector de la Universidad,
catedrático de Matemáticas y profesor titular de Retórica y Poética del
Instituto y había fallecido al poco
tiempo de entrar él en el instituto.
En aquella época los Institutos de Enseñanza eran de mucha importancia
en las ciudades, de hecho donde no había Universidad, el director del Instituto
era el representante del Ministerio ante las autoridades locales y era
frecuente y en las actas del Instituto dirigirse al rey para felicitarlo. De
hecho en algún momento de una boda real los profesores o los catedráticos sobre
todo tenían el detalle de costear de su bolsillo algunas becas para costear los
estudios de varios alumnos. En otros acontecimientos históricos como fue la
batalla de Alcolea se hizo una suscripción económica para los heridos de esa
batalla y deciden aportar una cantidad tipo cada uno según la categoría. Igual
se reflejan en episodios de epidemias de la ciudad que interfieren en la vida del
Instituto como prolongar las fechas de vacaciones o retrasar el comienzo del
curso.
Todos los centros que tenían bachillerato tenían que estar adscritos al San Isidoro fueran masculinos o
femeninos, hablamos del siglo XIX y principios del XX porque hasta 1934 no se crea el segundo
Instituto de Sevilla” A. Guerra.