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CUIDARSE PARA PODER CUIDAR


 

En más de una temporada de Puerta Abierta, le hemos dedicado nuestra atención  a niños y niñas que tienen dificultades de aprendizaje o presentan trastornos de desarrollo. Nuestros invitados nos han hablado de las dificultades que tenían este alumnado en los centros educativos debido a la falta de habilidades o de conocimientos para abordar los casos individuales que se presentan.

Sin dejar a un lado la necesidad de estar formados para reconocer qué situaciones generan mayores dificultades y por qué, hay también un aspecto que generalmente no se aborda pero es tan importante como  el anterior, y es el conocernos a nosotros mismos para poder dar una respuesta adecuada cuando surgen los problemas.

Se trata de dejar de poner el foco en las dificultades que presentan los alumnos debido a su trastorno y colocarlo en los padres y madres que están a su cuidado.

Todos los niños y niñas necesitan de mucha paciencia, para que no nos desesperen, pero aún mucho más se necesita cuando éstos tengan dificultades para comprender lo que se les está pidiendo que hagan. Con frecuencia se pierde el control y con la misma frecuencia nos arrepentimos después.

Los cuidadores de estos niños necesitan algunas estrategias para controlarse en los momentos en los que parece que la situación supera su capacidad porque si no, las relaciones no llegaran a ser tan positivas como son necesarias.

Invitado: Alex Calvache, director de Coeducare. Entrenador familiar y coach certificado en Disciplina Educativa.

“El estar bien con cualquiera de nosotros para estar bien con los demás eso es aplicable a cualquiera, pero si estamos hablando de chicos con Necesidades Educativas Especiales, autismo, asperger  o cualquier tipo de diversidad funcional, hay que recalcarlo todavía más porque son chicos con una sensibilidad especial que perciben la realidad de una forma distinta; aunque parece una obviedad hay que cuidarnos para poder cuidar. Muchas veces lo dejamos pasar por alto  y pretendemos solucionar conflictos, buscar herramientas adecuadas cuando emocionalmente no estamos preparados para eso. Y si nosotros como adultos no estamos listos, pretendemos que nuestros hijos, que tienen muchas menos herramientas que nosotros tienen menos capacidad que nosotros ¿Cómo se lo vamos a pedir a nuestros hijos?  

Si nosotros no estamos bien, no estamos sanos, si no estamos fuertes, emocionalmente estables, día tras día, eso es como si hubieras corrido tres maratones. Terminas roto. Entonces necesitamos encontrar un hueco, donde cada uno quiera. Entonces la primera parte fundamental de nuestro proceso es enseñar a las personas a gestionar su tiempo. Qué pueden hacer para encontrarse mejor a ellas mismas, cómo pueden gestionar sus emociones porque a veces sentimos que no estamos bien pero no sabemos gestionar esa emoción, por eso una parte importante del problema es aprender a gestionar las emociones, como reconocerlas y una vez que yo lo sé,  se lo puedo enseñar a mi hijo. Porque uno de los problemas del autismo es que los chavales no saben gestionar sus emociones. Les sale esa irritabilidad, ese estrés y no saben canalizarlo.

Ante un berrinche de nuestro hijo, el que coge el mando de operaciones es nuestro cerebro más primitivo, ahí la amígdala se nos dispara y el cerebro reptiliano es el que coge el mando y ese nos permite tres cosas: o atacar, o huir o paralizarnos, pero la mayoría de las veces nos da por atacar. Cuando ya reflexionamos y el cerebro más desarrollado que tenemos, el cortex prefrontal, el cerebro pensante, vuelve a tomar el mando, es cuando nos damos cuenta que todo lo que hemos dicho, lo que hemos hecho, el castigo, y ahí es cuando nos viene la culpabilidad ¿Qué he hecho? Aquí es cuando viene la pizza de cuatro quesos o decirle que le quiero mucho. Pero el daño ya está hecho. ¿Qué podemos hacer antes? Cosas tan sencillas como respirar, alejarnos del campo de batalla. Enseñamos a nuestro hijo a respirar, a hacer una respiración consciente y eso hace que disminuya el estrés. La respiración funciona siempre y a los chicos con estas características lo hacen superbién y les relaja un montón”.   Mas en https://go.ivoox.com/rf/60968943


LAS VACUNAS







En los tiempos en que vivimos hay varias palabras que hemos aprendido a utilizar en cualquier conversación: coronavirus, confinamiento y vacuna. En cualquier medio de comunicación escuchamos debates sobre ellas, pero también deben de hablarse de ellas en los centros educativos. La actitud responsable frente a la situación mundial de la pandemia, es educacional y debe crecer también en las escuelas y los institutos.

Es necesario no solo llevar a rajatabla el protocolo covid, sino hablar, enseñar y documentar acerca de ellos al alumnado dependiendo del nivel y de la edad. Quizás tendríamos menos población irresponsable y analfabeta sobre los hechos que nos están ocurriendo.

Uno de los casos más necesarios sería dar a conocer qué significó el descubrimiento de la primera vacuna y cuántas muertes y padecimientos han evitado todas las vacunas que se desarrollaron después de la viruela, la polio, el sarampión, la rubeola, las paperas etc.

            Hoy hablarles a los niños y niñas de las vacunas en las clases es educarles en salud y a día de hoy es aún más necesario.

Hemos tenido el placer de escuchar a Teodoro Izquierdo Díaz, Médico del Equipo del EOE de Gerena (Sevilla).

“La vacuna es una herramienta que nos sirve para prevenir. Prevenir supone que si te vacunas estarás preparado para no padecer una enfermedad; o al menos si la padeces será con los síntomas más tenues. Las vacunas lo que hacen es producir la enfermedad pero a una mínima escala; Si tengo una enfermedad que la produce un virus, como el sarampión, lo que hago es introducir en tu cuerpo una sustancia que llevaría un virus atenuado  y el cuerpo es el que actúa produciendo sus anticuerpos, sus elementos de defensa. Pone en marcha todo el mecanismo de inmunización  que hace que el día hipotético que te llegue ese virus, ya tienes el mecanismo de defensa frente a ese virus.

El uso de las vacunas a nivel mundial ha hecho que desaparezcan enfermedades como por ejemplo la viruela, que era una enfermedad pandémica y se llevaba por delante a muchísimas personas. La poliomielitis es otra enfermedad que está casi erradicada porque son vacunas obligatorias.

En los centros escolares, cuando empieza el curso en las primeras reuniones con el claustro decimos que los niños tienen que estar vacunados, y tener en el expediente una copia de la cartilla, pero eso no es obligatorio.

En la escuela lo trato con los niños, primero hablándoles de los contagios con las toses y después les hablo de que a través de una prevención con una vacuna también te puedes ir preparando para no contagiarte cada vez que te tosan. Lo enlacé con unas imágenes que yo tenía de un viaje a Tailandia y de los niños que se veían por las calles y lo uní a un cuento “El espíritu de la gran fiebre de Rosa Pardina”, que precisamente trata de un poblado que tenía la amenaza de La gran fiebre que cada año se llevaba a un niño del poblado y que gracias a la búsqueda de un remedio encontraron la vacuna para todos.

Lo que yo pretendo con los niños es sensibilizarlos; la idea es que vayan captando que las vacunas existen de toda la vida, y las enfermedades también existen, por lo tanto habrá que prevenirlas.