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Geografía Urbana

Las ciudades son como nuestras viviendas, normalmente tenemos zonas en las que nos esmeramos con algunos detalles porque están más a la vista de los vecinos, de nuestras familias, o de nosotros mismos; otros espacios  se mantienen neutros, casi como el primer día, pero hay zonas que esconden lo que no deseamos que esté por medio, o que amontonan objetos retirados del uso, son zonas que quizás a lo largo del tiempo, empeoran su aspecto a menos que un día nos paremos, decidamos cambiarle el color a las paredes, organicemos los muebles y seguramente encontramos utilidad a algunos de los objetos que habíamos olvidado ya. Después de este cambio, de pronto, miramos para esa zona, y nos sentimos contentos del cambio que hemos realizado y nos apetece utilizarla.

 En este sentido también encontramos que lo mismo ocurre en las ciudades, tenemos zonas en las que nos gusta pasear, y admirar los edificios y jardines, otras zonas en las que no observamos nada atrayente y solo pasamos por allí si nos hace falta y también encontramos esas zonas en las que vive mucha gente, pero donde no solemos pasear porque nos parecen poco atractivas. Sin embargo, estas zonas pueden ser recreadas para el disfrute del vecindario.

Se necesitan miradas diferentes, que investiguen, encuentren y divulguen las posibilidades artísticas que tiene el espacio y con la concienciación y la participación de la comunidad se le de otro color, otro calor y otro valor a la calidad de vida de los habitantes de esa zona.

Nuestro invitado es Antonio García García, Profesor de Geografía Historia y Filosofía de la UPO. Es autor de gran número de artículos y de 8 libros en los que su principal foco de atención son los espacios públicos y patrimoniales, especialmente los de la ciudad de Sevilla.

“ Yo siempre he tenido algo de interés por la Antropología y por diversas vicisitudes ese interés fue convergiendo hacia elementos más territoriales  y en este maremágnum de materias, la Geografía es una disciplina muy transversal que contempla contenidos de distinta naturaleza, de distintas escalas me interesaba encontrar a través de distintos profesores que nos planteaban algunos retos que había una serie de espacios, de elementos que están ahí, que parece que son gratuitos, que no los controlamos, que nos vienen dados y que sin embargo eran aquellos elementos que  los espacios públicos, los puntos de encuentro, las capacidades que tienen las gentes de construir su propio día a día, que tenían mucho que decir, probablemente más que decir que cualquier otro plano de gestión de la ciudad sobre nuestros satisfactores diarios. Esto es, como vamos siendo felices en la vida cotidiana o como sufrimos un espacio habitacional o un espacio simplemente dormitorio entendido como ciudad.

¿Qué es una ciudad? Eso es la clave. Una de las asignaturas que yo imparto tiene que ver con la Geografía Urbana y les digo a mis alumnos una frase que está muy manida,  que para Aristóteles una ciudad es una asociación de individuos libres que entre ellos encuentran fórmulas que pretenden que se  orientan a vivir, a ser más felices. Esto es la realidad, en qué momento la población decide asumir los déficits que son muchos,  de vivir juntos, de vivir de forma compacta a favor de encontrar una serie de ventajas que no te permite el desarrollo de otras fórmulas habitacionales más dispersas.

La Geografía, de una forma muy básica, no es otra cosa que como se construyen, cuáles son las dinámicas que construyen y hacia las que nos llevan los territorios. Un territorio, de forma muy elemental es un espacio geográfico que es ordenado, que es gestionado, que es sentido, que es anhelado, que es controlado y con el que nos identificamos la población.

No es nuevo el interés de la Geografía en la ciudad, hay todo una tradición muy importante de Geografías Urbanas  que ven a la ciudad como objeto espacial, como objeto dinámico y también como objeto social” (A. García)

Pacto Verde Europeo


 

Desde hace ya muchos años hablamos del Cambio Climático sin que tengamos la información de que se está controlando. Escuchamos declaraciones, leemos informaciones, contemplamos manifestaciones, vemos acciones para motivar la opinión pública en toda Europa. Se intenta controlar el Cambio climático empezando por  rebajar las emisiones de carbono para evitar el calentamiento hasta neutralizarlo y continuando por hacer un planeta mas habitable, protegiendo la salud de las personas, animales y plantas. Son objetivos muy ambiciosos, pues se dirigen a todo el planeta. ¿Son abarcables y realizables?

La Unión europea se ha comprometido a impulsar un Pacto Verde Europeo en el que con la colaboración de todos los países integrantes se pueda llegar hasta 2050 con unos resultados  óptimos en cuanto a la reducción del calentamiento global y la protección de la naturaleza.  Se tomarán medidas para la protección del medio ambiente, para fomentar energías renovables y limpias, o de apoyo a la agricultura y ganadería; Sin embargo vivimos en un planeta intercomunicado e interdependiente entre los pueblos que lo conforman. No será posible alcanzar estos objetivos globales de una forma parcial, el compromiso tiene que tener presente a la intereconomía entre Europa y otros países y también el apoyo a los países en vías de desarrollo.

El reto conlleva también la educación de la ciudadanía para que conozca y practique la economía circular y también la de las empresas para que investiguen sobre nuevas tecnologías no contaminante.

Nuestra invitada Mary Cruz Arcos Vargas  es Profª Titular de Derecho Internacional Público de la US y Directora del Centro de Documentación Europea de la Universidad de Sevilla.

“Cuando hablamos de Pacto Verde, estamos hablando de un nuevo modo de vida, un nuevo modo de desarrollo. Cuando nos planteamos desde Europa, que en realidad Europa no es el punto sobre el que más incide en el Cambio Climático, pero sí que tenemos la certeza de que si se está produciendo el Cambio a pesar de los negacionistas digan de que esto es algo cíclico, pero cada vez que se repite va a peor precisamente por la incidencia de las personas en este entorno que nos rodea y que si nosotros abusamos de algunos de esos aspectos terminamos desequilibrando el equilibrio en el que está todo nuestro entorno.  

Por eso es la importancia de que tengamos que adoptar medidas. Estas medidas no implican la restauración de la naturaleza que ha sido el último acuerdo para adoptar una norma a la que se ha llegado la semana pasada en el Parlamento Europeo en la que la biodiversidad es esencial. No solo implica al cuidado de la naturaleza sino también un nuevo modo de economía, un nuevo modo de relaciones sociales, una nueva concepción de la presencia del hombre en el mundo dentro del mismo ecosistema.

Todo esto influye en lo que llamamos Economía Circular. Europa es la parte del mundo en la que más se desaprovecha, se tira desde la ropa a los electrodomésticos sin mirar si podemos seguir utilizándolo; lo tiramos porque es más cómodo y compramos otro y cuando se estropea lo volvemos a tirar. Todo, si ya no sirve se le puede dar otra vida, regalarlo, vender de segunda mano y eso nos llevará a consumir menos recursos naturales y no seguir lesionando la naturaleza porque no hay un Planeta B.

Todo lo que tenemos, lo tenemos que cuidar entregar para las generaciones futuras y no podemos entregar un desecho de planeta.  De aquí la importancia de la Economía Circular.

Desde el punto de vista de las energías, si consumimos menos energías tendremos un medio ambiente más limpio; si además esas energías no producen gases de efecto invernadero y vamos tendiendo a la descarbonización de la economía, esto no significa que seamos menos competitivos sino todo lo contrario” (M. C. Arcos)